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El fin del
riesgo cero
RESEÑA
Este libro es un grito. Nació de la voluntad de esclarecer a nuestros
contemporáneos, en un gesto de coraje, la pérdida de sentido y de puntos de
referencia para nuestras sociedades y las turbulencias en gran escala que a
menudo superan nuestro entendimiento.
Este texto conjuga dos trayectos de pensamiento: uno centrado en las crisis
internacionales y otro en las crisis tecnológicas.
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PRÓLOGO ESCRITO POR LAURA BERTONE
Este libro es fruto del trabajo conjunto de dos grandes especialistas
franceses, Patrick Lagadec y Xavier Guilhou, que trabajaron por separado
durante más de 20 años casos importantes de grandes crisis - internas e
internacionales, tecnológicas y humanas.
Por eso, sólo seis meses bastaron, después de los atentados del 11 de
Septiembre de 2001, para que presentaran esta síntesis de sus coincidentes
experiencias previas: de investigación, asesoramiento y acción en la salida
de crisis.
Estas páginas contienen algo más que un análisis, un diagnóstico y
advertencias sobre el número creciente de indicios de inestabilidad;
proponen también perspectivas nuevas para afrontar un futuro que se anuncia
incierto con espíritu innovador, creatividad y rapidez.
PL y XG comenzaron su libro después de los atentados al Centro Mundial de
Comercio pero antes del descoyuntamiento argentino y del derrumbe de Enron,
Arthur Andersen, Worldcom, la sistemática caída de las Bolsas en julio de
2002, el
desmedro de la banca uruguaya, y el contagio del efecto “tango “a Bolivia y
Brasil.
Con enfoque científico (Lagadec-Ecole Polytechnique de Paris) y de
management del más alto nivel (Guilhou -Eurogroup Institute) Patrick y
Xavier plasmaron aquí su visión y sus consejos con voces de alerta sobre lo
que podría ocurrir - sobre lo que, de hecho, ya está ocurriendo.
Este libro, concebido por y para los países del norte, esclarece,
paradójicamente, muchas de las cosas que suceden en el sur. Se anima
inclusive a plantear un pensamiento atrevido: que algunos de los cambios de
rumbo que contra viento y marea produzcamos en el sur a pesar del temporal,
pueden ulteriormente convertirse en encaminamientos indispensables para los
países del norte. Corre el mes de agosto de 2002, y la reflexión no deja de
parecer, hoy, provocativa. Sin embargo, en un mundo caracterizado por
profundos resquebrajamientos y en aceleración vertiginosa de rupturas, la
perspectiva no convencional puede resultar, con mayor frecuencia, la
correcta.
“El Fin del Riesgo Cero” fue concebido en torno a referentes provenientes en
su mayor parte de los países industrializados, con casos y ejemplos tomados
sobre todo dentro del contexto internacional de los países centrales. Como
sabemos, a diferencia de España, los países latinoamericanos y las
comunidades hispánicas no formamos parte de ese núcleo central. Sin embargo,
resulta sorprendente comprobar cuántas de estas páginas se ajustan – como
anillo al dedo – a “nuestra realidad”…
Al menos eso sentí, en diciembre de 2001, cuando una coincidencia me ubicó
en una posición de privilegio: las páginas que los autores me adelantaban
electrónicamente me brindaron herramientas conceptuales para afrontar los
acontecimientos patéticos que sacudían entonces a mi país.
Como en un partido de tenis, mi mirada pudo oscilar en repetido movimiento
de vaivén de la pantalla del televisor a la de la computadora. Las
patologías, diagnósticos y riesgos pre-anunciados para los países del norte
se exhibían ostentosamente en los despachos y las calles del sur. Esta
sincronicidad no dejó de sorprenderme.
Por eso no ha de extrañar que sea alguien de la Argentina quien presente la
versión de este libro en castellano. Argentina es el mejor ejemplo de lo que
puede ocurrirle a una sociedad, aún rica en recursos naturales y humanos,
cuando pierde sentido de pertenencia, de objetivo y de misión y se ha
convertido, por ello, en el caso paradigmático de lo que debemos, a toda
costa, evitar.
Tuve el honor no sólo de conocer personalmente a Patrick Lagadec hace ya
unos años, sino de concebir con él varios proyectos que luego realizamos
juntos en Buenos Aires. Fue gracias a él que conocí después y admiré también
la experiencia de Xavier Guilhou y la energía positiva que sabe despertar en
los grupos que anima, más bien debería decir en los grupos a los que guía al
“terreno de lo inconcebible” para ayudarlos a superar obstáculos
considerados hasta entonces infranqueables. Sé que juntos, estos dos
baqueanos de fronteras son capaces de lo que a priori parece imposible:
disolver ansiedades en las dirigencias gracias a una comprensión diferente
de la “realidad”, a la elevación de la mirada y la puesta en marcha
acá-y-ahora de dinámicas transversales de acción que incluyan al conjunto de
las fuerzas vivas de una sociedad. Se trata, precisamente, de lo que
necesitamos aquí y afuera. Ellos abren fronteras, “haciendo camino al
andar”.
La mezcla justa entre la capacidad de análisis y la de acción es el don de
algunos, pocos, hombres. Hé aquí a dos que la poseen y que pueden ayudarnos,
tanto a través de la reflexión de estas páginas como de actos conjuntos
entre nosotros y ellos, a que seamos muchos más los hombres y mujeres
capaces de alcanzar la medida justa entre la calidad del pensamiento
estratégico y la calidad de la acción.
Laura Bertone
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