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Prólogo
¡Ay, Mis Ancestros!
Fue gracias a la hospitalidad
de Josefina Cárdenas de Cahen D'Anvers en medio de la apacible armonía de
una estancia bonaerense donde escuche hablar de este libro por primera vez,
a través de una discípula directa de la autora: Evelyne Bissone-Jeufroy, con
quien coincidimos como invitadas.
Evelyne nos contó con entusiasmo sus experiencias con los genosociogramas y
sus ricas vivencias junto a Anne Ancelin Schützenberger. El misterio de la
vida parecía aflorar de manera inusual en lo que relataba. Cuando algunos
meses más tarde, leí el libro en París, coincidí con ella en que podría ser
importante que se conociera en la Argentina. Como ocurre en las familias,
los países seleccionan ciertos temas y ocultan otros al contar su historia.
Anne Ancelin Schützenberger nos recuerda que "los hechos son testarudos y
que el inconsciente tiene buena memoria": las mentiras tienen un profundo
impacto negativo tanto a nivel familiar como histórico-político. Pero no
sólo ellas sino también las omisiones, los secretos, los no-dichos
provocados supuestamente la mayoría de las veces por "el bien de la gente".
La memoria reutiliza los baches y los lugares simbólico de las pérdidas así
como las fechas de aniversario para hacer resurgir las cosas -aun las
desconocidas conscientemente o las silenciadas desde hace añares-
Este libro demuestra cómo cuanto más grandes sean los engaños y los desvíos,
tanto más devastadores resultarán los daños: la desaparición de los
testimonios, las pruebas o las personas no impide que la verdad termine por
aflorar, si alguien se detiene a rastrear sus huellas, aunque más no sea
varias generaciones más tarde...
Quienes vivimos al sur del ecuador sabemos que un proyecto de fácil
realización en el hemisferio norte (como podría ser la publicación de un
libro ya convertido en best-seller en Francia) requiere aquí de una
increíble multiplicidad de esfuerzos y voluntades. Por eso fue con alegría
que desde un principio brindé mi apoyo. Al igual que en una verdadera serendipity, lazos crónicos de
coincidencias propicias parecieron entramarse para la publicación de este
libro en la Argentina, como se entraman algunos de esos vínculos diacrónicos
que Anne Ancelin Schützenberger investiga y pone tan bien en evidencia.
Laura Bertone
Buenos Aires, 18 de Septiembre de 2001
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